Icnitas de Dinosaurio
de la Península Ibérica

Dominios geológicos de los yacimientos IDPI Evolución

Las huellas la Península Ibérica y su entorno geológico y geográfico (Dominios Geológicos)


Las huellas de dinosaurio de la Península Ibérica pueden encuadrarse en diferentes dominios o lugares geológico/geográficos que nos ayudan a comprender los eventos geológicos que llevaron a configurar entornos ecológicos determinados en los que vivieron las diferentes asociaciones faunísticas de dinosaurios. Todo ello hace del IDPI un megalaboratorio para avanzar en el conocimiento de la distribución de las faunas de dinosaurios, en relación a sus nichos ecológicos, en Pangea y en el oeste de Laurasia. Además, se pueden establecer los múltiples modos de vida y comportamientos de los dinosaurios.

En el caso de las huellas de dinosaurio de la Península Ibérica se reconocen tres áreas muy representativas tanto de los ambientes dónde se formaron los yacimientos como de las distintas épocas en las que vivieron. Estas áreas tienen un contexto geológico propio dentro de la tectónica de placas que afectó a Iberia durante parte del Mesozoico:

LA COSTA DE LOS DINOSAURIOS, representada por yacimientos del Jurásico Medio y Superior de Portugal y del noroeste de España, formados durante la expansión del Proto-Atlántico.

Del análisis general de las huellas y huesos descritos en los afloramientos jurásicos de la Península Ibérica se establece que durante esa época abundaban los grandes saurópodos, como los eusaurópodos, diplodócidos y titanosauriformes basales. Generalmente, sus huellas se relacionan con otras de terópodos de diferentes tallas: carnosaurios, espinosáuridos, ceratosáuridos y manirraptores. Entre los tireóforos destacan los estegosaurios y anquilosaurios.

Esta asociación de fósiles de dinosaurios, reflejada en la Península Ibérica, reproduce perfectamente a los diferentes grupos de dinosaurios presentes en el Jurásico Medio-Superior a nivel mundial.

Para representar este dominio geológico y tras diversas valoraciones patrimoniales desde el punto de vista científico se han seleccionado los siguientes yacimientos:

En el Jurásico Medio:

  • Pedreira do Galinha (Bajociense-Bathoniense), con rastros anchos de saurópodos.
  • Vale de Meios, con miles de huellas terópodas grandes de carnosaurios y algún rastro saurópodo.

En el Jurásico Superior:

  • Pedra de Mua, con varios rastros anchos y estrechos de saurópodos y algún terópodo grande.
  • Tereñes, con ornitópodos, terópodos, saurópodos y estegosáuridos.

UN MUNDO CAMBIANTE, representado por yacimientos originados en el llamado Estrecho o Surco de Soria, en periodos que abarcan desde el límite Jurásico-Cretácico, pasando por diferentes edades del Cretácico Inferior, hasta parte del Cretácico Superior de España.

En este dominio los restos directos e indirectos nos muestran el cambio de faunas producido entre las faunas típicas del Jurásico Superior (abundancia de saurópodos) y las faunas del Cretácico Inferior (abundancia de ornitópodos). En el Cretácico Inferior prosiguen las faunas de saurópodos titanosauriformes y, en menor medida, los diplodócidos, como los rebaquisáuridos. Paulatinamente se pasa de ornitópodos basales, como camptosáuridos y driosáuridos, al predominio de iguanodóntidos e hipsilofodóntidos.

Si consideramos sólo los restos indirectos, nos indican que las huellas terópodas son las dominantes, si bien los restos directos muestran lo contrario. Este desequilibrio entre huesos y huellas se ha intentado relacionar con la favorable fosilización -o no- de unos restos respecto a otros en diferentes ecosistemas. Los tireóforos, aunque presentes, estarían limitados a áreas muy restringidas.

Este dominio geológico de la Península Ibérica es uno de los mejores lugares del mundo donde, en pocos kilómetros, se puede constatar perfectamente a través de las icnitas el cambio de faunas de dinosaurios que se produjo a nivel mundial entre el Jurásico y el Cretácico.

Una vez valorados metodológicamente los yacimientos del dominio, se considera que los más representativos desde el punto de vista científico, tanto por su edad como por lo que representan respecto a la sucesión faunística de los dinosaurios, son:

En el tránsito Jurásico-Cretácico (Titónico-Berriasiense): 

  • Las Cerradicas, con rastros de ornitópodos cuadrúpedos pequeños y con rastros anchos de pequeños saurópodos. Además se presentan terópodos pequeños.
  • Fuentesalvo, con múltiples rastros de icnitas tridáctilas terópodas.

En el Cretácico Inferior (Hauteriviense-Barremiense):

  • Costalomo, con terópodos pequeños y grandes, terópodos avianos, ornitópodos cuadrúpedos grandes y saurópodos.

En el Cretácico Inferior (Aptiense):

  • El Peladillo, con miles de huellas: terópodas grandes y pequeñas, ornitópodas grandes y pequeñas y saurópodas.
  • Los Cayos, con huellas terópodas grandes y pequeñasy ornitópodas.

En el Cretácico Superior (Santoniense-Campaniense):

  • Tambuc, con huellas de terópodo/ornitópodo medianas.

EL FINAL DE UNA ERA, es el dominio de los yacimientos que se concentran en el Pirineo español. Estos yacimientos se formaron en las cuencas mesozoicas presentes durante el “cierre” de la unión entre el Atlántico y el Mar de Tethys, al inicio de la Orogenia Alpina.

Durante el Cretácico Superior, la representación de los saurópodos se limita a la presencia de titanosáuridos y, entre los ornitópodos, a la abundancia de hadrosáuridos. Entre los terópodos, predominaron los de talla media y pequeña.

Una vez valorados metodológicamente los yacimientos de este dominio, se considera que el más representativos es:

En el Cretácico Superior (Maastrichtiense):

  • Fumanya, con miles de huellas saurópodas anchas y algunas huellas terópodas grandes. 

 

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